miércoles, 2 de septiembre de 2020

 16/08/2020 Después de bastante tiempo con lluvias, de intentar regresar a la normalidad, el clima comienza a mejorar y los primeros rayos de sol primaverales empiezan a aparecer, con ello es la señal de que hay que retomar las actividades de mantención, pues se viene el periodo de mayor trabajo en la tierra.

Fue una visita en solitario y pude moverme después del horario de restricción. Con motivo de que habrán varios días en que no caerá lluvia, lo primero fue fumigar todos los arbolitos antes que comiencen a florar, pues por recomendación de uso de los productos, no deben aplicarse estando el árbol florado.

Este año será el primero en el cual aplicaré un fungicida para evitar que un hongo se coma las hojas de los ciruelos y cerezos (BALAZO), veremos si tiene efecto y se logra que puedan despegar. 

El fungicida para los durazneros este año logré aplicarlo en la temporada que correspondía, así que tengo bastante fe de que obtendré frutos y que no caerán, como en los años anteriores.

En el recorrido me encontré con la sorpresa de que el Damasco ya estaba completamente florado, así que no lo fumigué.

Ya con el cambio de clima, la vegetación comienza a desarrollarse más rápido, por lo cual es hora de realizar las podas para que los cortes sellen más rápidamente. Así que todas las parras pasaron por corte de ramas y algunos árboles que tenían vástagos muy abajo apegados al suelo también los corte.

El resultado del proceso se verá más adelante, a ver como anduve con la técnica de poda, este año las parras debieran dar fruta en un buen volúmen.



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