9-10/11/2019 Fin de semana muy agitado, la idea era terminar con el corte de maleza, pues ya está creciendo nuevamente en la zona ya cortada. En estos tiempos las actividade son así, mucho corte para mantener bajo control el largo del pasto. Lo bueno es que se logró el cometido.
Reactivé el regado automático que había instalado el año pasado. Algunos aprendizajes: no dejar los relojes automáticos durante todo el invierno a la interperie, pues la humedad se los come, tuve que renovar el que había instalado; otro aprendizaje es que las llaves deben quedar independiente del regadío.
Se añadieron nuevos habitantes en el jardín, y se elimaron aquellos que no soportaron el invierno, con las heladas, definitivamente son algunas plantas que son capaces de soportarlas.
El manzano fuji tiene frutos justo en lo más alto y esto estba haciendo que se mantuviera no erguido, así que le instalé un soporte para que aprenda lo que es estar derecho.
Los durazneros sufren la misma peste que el año pasado, al investigar más en profundidad me enteré que era lepra del durazno y requería de una fumigación especial, diferente a la que ocupo normalmente, así que este fin de semana le tocó aplicación de remedio. Ojalá funciones pues ambos tienen frutos.
Finalmente, para aprovechar adecuadamente el regadío desmalezamos las ligustrinas que ya lo tienen instalado, para no estar mojando maleza.
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