Y luego se instaló la tabla que sirve de posadera
En paralelo se comenzaron a preparar las jardineras con las flores que había comprado durante la semana.
Se realizaron las pruebas de rigor de la nueva instalación, para validar las funcionalidades que tendría la bandeja instalada en la terraza.
Se plantó una nueva habitante en el jardín, por suerte es de buen tamaño, pues las pequeñas instaladas han sufrido bastante para afirmarse.
De la semana anterior había quedado pendiente el fijar varios largueros del techo pues habían faltado materiales.
Junto con las nuevas flores compradas, también logramos de hacernos de algunas ligustrinas mas para ir completando el cerco vivo del norte de la parcela.
Y aprovechando que las ligustrinas nuevas plantadas se encontraban con su entorno despejado de maleza, Marcela se inspiró en desmalezar toda la línea del mismo sector, lo que le dio mucho trabajo.
La ubicación de las flores, después de la distribución, nos fuimos a un vivero a buscar más flores y a comprar tierra de hoja fue el siguiente.
Y como había tiempo para hacer más actividades, y variar un poco, me monté la máquina de cortar maleza y a rebajar nuevamente. Me enfoqué en el sector del frente de la casa.
Ya mas tarde me entretuve reforzando los cajones del mueble de cocina que se estaban desarmando con el uso. Los soportes originales eran muy raquíticos, así que le puse unas escuadras mas firmes.
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