17/09/2018 Por lluvia nos encontrábamos en Chillán para disponer de techos donde hacer los asados correspondientes; pero se necesitaba una parrilla, así que nos fuimos a la parcela a cumplir el rito nacional como corresponde. Mi hermana con su familia desde Puerto Montt vinieron a acompañarnos.
Dado que llovía instalamos un toldo que salvó un montón, no se paso la lluvia a la parrilla, por lo cual todo funcionó correctamente.
Y después 4 horas de cocimiento, llegó la hora de sentarse a la mesa y consumir el exquisito festín preparado.

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